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| Ensayo de orden. 2019 |
23 enero 2019
16 agosto 2018
Hormigueo
J. Tudela. Historia Natural 067. Agosto2018
Los caminos se cruzan infinitos. No hay destino, no hay silencio, no hay sueño en la ciudad incorregible. Constantemente de un lado para otro. Pasatiempo entre el orden y el desorden. Con el miedo y el cielo se negocia. Hormigueo, vida y quiebros inauditos.
Los caminos se cruzan
infinitos.
Pasatiempo.
Hormigueo, vida, verano
¿dónde está el
centro?
Los caminos se cruzan
infinitos.
Yo soy el centro
de mis vecinos
insoportables.
Y soy el centro
en el hueco del
incendio.
Pasatiempo.
Un murmullo late,
crece.
Hormigueo, vida, verano, viaje,
deseo
deseo
en la tarde de agosto del
hormiguero.
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21 junio 2018
La isla
Y se distanció
de todos los
lugares,
y se rodeó de un
océano.
No había puentes,
ni la posibilidad
de que las voces
atravesaran nadando
el mar.
Sólo la risa,
tu risa
me hizo salir
de la isla.
| J. Tudela. Historia Natural. Junio2018 |
| J. Tudela. Historia Natural. Junio 2018 |
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| J. Tudela. Historia Natural. Junio 2018 |
11 mayo 2018
Las cifras de la vergüenza
2014. Migrantes
muertos/desaparecidos en el Mediterráneo: 3.283
2015.
Migrantes muertos/desaparecidos
en el Mediterráneo:
3.783
2016.
Migrantes muertos/desaparecidos en el Mediterráneo: 5.143
2017.
Migrantes muertos/desaparecidos en el Mediterráneo: 3.116
2018.
Migrantes muertos/desaparecidos en el Mediterráneo: 619
Fuente:
Agencia
de las Naciones Unidas para la Migración (OIM)
01 mayo 2018
Del 8 de Marzo al 1 de Mayo. Cada día que pasa.
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Ni
una pintora entre los 50 más vendidos.
Un estudio sobre 113.000
ventas de 725 casas de subastas revela la brecha de sexos en el
mercado del arte. Da Vinci, Picasso y Basquiat encabezaron en 2017
una lista con solo dos mujeres en los 100 primeros puestos. (El
PAÍS, 1 de mayo de 2018)
Cada
día que pasa aparece alguna noticia que nos interpela como seres humanos. Cada
día que pasa descubrimos alguna miseria que nos pone en nuestro sitio. Entre la
ilusionante jornada del 8 de marzo pasado, la insoportable sentencia judicial
en el caso de violación del 7 de julio de 2016 en Pamplona y la celebración
reciente del 1 de Mayo, hemos recorrido un camino en el que muchas mujeres
saben o intuyen dónde quieren estar.
No
considero los listados ni los ránquines a los que se refiere el artículo como
modelos de conocimiento que haya que consumir acríticamente, pero son
indicativos de algunas sintomatologías sociales que son reveladoras si se
tienen en consideración tanto por los datos que se solicitan como por las
respuestas obtenidas. El día 8 de marzo vivimos una jornada ilusionante; una
lección muy intensa, felizmente orquestada en muchos puntos del planeta que nos
señalan claramente por dónde tenemos que ir para recuperar la ilusión de un
cambio de rumbo hacia un mundo donde las personas cuentan. El arte es una
actividad que tiene que estar en su tiempo y que debería estar particularmente
atenta a estas cuestiones revisándolas desde la perspectiva feminista por
bastantes razones; quisiera centrarme en dos aspectos:
En
primer lugar, ser artista supone desarrollar un catálogo de habilidades y
destrezas, conocimientos y capacidades a distintos niveles. Entre las
competencias señalaría de forma muy especial la capacidad de vivir alerta en la
sociedad y con las personas con las que se comparte una época. Ligado a este
argumento, al arte se le supone una apertura crítica y radical ante los
cambios. No es extraño que las cuestiones de género sean uno de los temas
importantes presentes en la creación artística y que cada vez sean más las
llamadas de atención sobre la visibilización de las mujeres en la historia del
arte y sobre su presencia en el paisaje contemporáneo, sobre el uso no inocente
del lenguaje y de las imágenes, sobre situaciones de violencia implícita y
explicita del modelo patriarcal, sobre brechas salariales...
El
segundo aspecto está relacionado con el artículo que recogemos, con la fecha
del 1 de mayo y con la problemática del trabajo y del empleo en la creación
artística. El feminismo nos ha enseñado la distancia, tantas veces insalvable,
entre hacer un trabajo y tener un empleo. Salvo algunas excepciones que siempre
son muy llamativas, las actividades artísticas están en la esfera de las
actividades no remuneradas o el territorio del subempleo. Lo mismo que vemos
claramente en los trabajos domésticos y los de cuidados. Sólo en este sentido
es equiparable; no lo es, ni mucho menos, desde el punto de vista de la
consideración social ni, por supuesto, de las posibilidades de desarrollo
personal que nos posibilitan unas u otras actividades; no digamos en los casos
en los que el arte se mueve en los circuitos económicos de los que habla el
periódico, aquí cualquier equiparación entre el arte y el trabajo feminizado es
un insulto. Sí es más fácil encontrar situaciones comparables entre estos dos
territorios en el caso de trabajos realizados por artistas en contextos de las
artes aplicadas, de la gestión cultural, la crítica o en el de la enseñanza
artística no reglada. A partir de la consciencia de vulnerabilidad aparecen en
el arte modelos de cooperación, experiencias comunales desde las que no es
difícil dar un paso hacia la idea de sororidad. Tampoco nos resulta extraño que
el feminismo y la creación artística compartan su interés por modelos de Renta
Básica Ciudadana que garantizan a todas las personas una posibilidad de
existencia digna en el plano económico.[1]
Resulta
revelador que en las Universidades, en las políticas de implantación de las
nuevas titulaciones y de cara a la supervivencia de las viejas, estemos
vinculando su justificación con la capacidad de generar empleo de las
competencias ofertadas en los nuevos grados y másteres. Resulta revelador que
en nuestras escuelas, nuestras universidades –y da igual si nos movemos en el
ámbito público o privado- estemos enseñando a las siguientes generaciones a
competir por un puesto de trabajo remunerado. En el 1 de mayo de 2018 resulta
revelador que las artes y las humanidades sean las víctimas propiciatorias de
este modelo. Nuevamente confundimos empleo y trabajo; ¿desde cuándo, el arte y
las humanidades, igual que los cuidados, no son una demanda social?
Cada
día que pasa aparece alguna noticia que nos interpela como seres humanos. Cada
día que pasa descubrimos alguna miseria que nos pone en nuestro sitio. Hemos
recorrido un camino en el que muchas mujeres saben o intuyen donde quieren
estar mientras los hombres seguimos agarrados a la peana en la que la suerte
nos ha puesto y nos cuesta renunciar a nuestros privilegios públicos y
privados; hemos heredado un papel en la sociedad que nos facilita la vida. Y de
eso se trata: de la vida y de la dignidad de todas las personas. Mañana
aparecerá otra noticia contando otra injusticia, otra brecha. Cada día nos
podemos levantar sintiéndonos mejor por ser artistas comprometidos y personas
solidarias. La visibilidad de un problema es un paso necesario e importante,
pero si nos quedamos ahí no pasará del postureo de cualquier operación de
mercado, un lavado de la imagen de la marca patriarcado que se niega a levantar
las alfombras para ver la mierda que tenemos escondida. Nos toca mirarnos el
ombligo y, ahí, la cosa se pone muy jodida. Sé de lo que hablo.
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23 abril 2018
Sopa de pedra
SOPA DE PEDRA *7
24 abril 2018
alexandre a. r. costa. alexandre osório. andrea inocêncio. bruno neiva.
dalila vaz. hugo brito. fabrizio matos. filipa fonseca. filipa guimarães. francisco
laranjeira. javier tudela. joão bonito. joão gigante. jorge fernando dos santos.
josé oliveira. manuela dos campos. manuel santos maia. mariana barrote. marta
belkot. miguel seabra. poison lips. sereias. svenja tiger | kauê gindri. susana
chiocca. syntopy. teixeira barbosa. the great crazy mf bastards in the streets
of porto. tiago silva. vasco costa. vera de oliveira lo. vitor almeida. vitor
lago silva. xavier almeida
concertos - cinema - vídeo arte - instalação
café candelabro a partir das 17h30
sopa na cozinha - performances - exposição
ateliers Mompilher a partir das 23h
organização: alexandre a. r. costa, hugo brito, jorge fernando dos
santos, miguel seabra.
ateliers mompilher n 7 . 1º piso / café candelabro n.3
rua da conceição, porto
08 marzo 2018
05 enero 2018
Procesos y registros documentales
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Escala1:1_ventana18_001
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La importancia que damos a los procesos en algunos trabajos
artísticos nos inclinan hacia una mayor preocupación por formatos documentales fotográficos
y a ensayar la utilidad de plataformas diseñadas con otras intenciones. Algunas
redes sociales pueden suponer un punto de inflexión en las formas de registro y
de visibilización de los procesos artísticos abiertos. Esto es lo que hemos
iniciado con el seguimiento de cuatro de nuestros proyectos: Historia Natural, Diógenes, Midas y Escala 1:1. Comprobamos aspectos positivos como la inmediatez de la fase de documentación de nuestros procesos y proyectos. Por el contrario es más problemático si queremos mantener el control técnico sobre la realización de las imágenes que podíamos optimizar con otras herramientas informáticas; tampoco tenemos el control sobre la organización de los archivos para su visibilización cuando se mantienen diferentes líneas de trabajo; asimismo aumenta la incertidumbre sobre la propiedad de las fotografías y el posterior uso de las imágenes por otros usuarios de la plataforma.
Intentamos valorar estos cauces como herramientas documentales de los procesos artísticos, y ensayamos la posibilidad de que en algunos casos puedan servir como nuevos modos de construcción de la fotografía.
Intentamos valorar estos cauces como herramientas documentales de los procesos artísticos, y ensayamos la posibilidad de que en algunos casos puedan servir como nuevos modos de construcción de la fotografía.
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| Diógenes18_001 |
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| Midas18_001a y Midas18_001b |
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| Midas18_001c |
29 noviembre 2017
Tentativas Críticas 3
Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC)
Viernes, 24 de noviembre 2017. 20.30 h Presentación de las publicaciones del proyecto [Ex]posiciones
críticas. Discursos críticos en el arte español, 1975-1995, a cargo de
Natalia Poncela (coordinadora de la revista Tentativas críticas) y
Santiago Olmo (director del CGAC)
Venres, 24 de novembro 2017. 20.30 h Presentación das publicacións do proxecto [Ex]posicións
críticas na arte española, 1975-1995, a cargo da Natalia Poncela
(coordinadora de la revista Tentativas críticas) e Santiago Olmo
(director do CGAC)
07 noviembre 2017
R, R y R. De la basura al museo.
Trabajar por la sostenibilidad no puede consistir sólo en diseñar
mobiliario con palets y llenar webs y páginas de revistas de papel couché con
ideas de manualidades en las que utilizaremos envases. Desde que se formuló la
metodología de las tres R: Reducir, Reutilizar, Reciclar, nos hemos aplicado fundamentalmente
en la tercera, en el reciclaje. Hemos creado grandes empresas que recogen,
transportan y reciclan nuestro plástico, nuestro papel y nuestro vidrio. La
legislación obliga a algunos fabricantes a hacerse cargo de sus productos una
vez que son desechados. En algunos contextos la palabra ‘compost’ empieza a
formar parte del vocabulario normalizado.
La economía circular pone el acento en el agotamiento de los
recursos y se plantea la mayor eficiencia en su utilización en todas las fases
de la vida de un producto. Hace también énfasis en la importancia de la
reutilización y el reciclaje, en la segunda vida de las cosas y de los
materiales. Sin embargo, hemos transformado esta filosofía en ‘oportunidad de
negocio’. Una estrategia europea para generar crecimiento y empleo puede ser el
trampolín para actividades empresariales especializadas en limpiar los dientes
a los grandes tiburones. Esta devaluación de los objetivos se genera cuando las
empresas activadas desde la filosofía de la economía circular tienen que
competir en un mercado global y necesitan cada vez más industrias depredadoras con
más y más restos entre sus dientes para poder crecer en su sector de
recicladores especializados. En un contexto que confunde crecimiento y progreso,
la variable que sale reforzada es el consumo. El modelo de negocio actual no
permite distracciones: no puede construir su ecuación sin un plan de crecimiento
y, en el sistema actual, el crecimiento es solo cuantitativo. En el binomio
Calidad/Cantidad la calidad es el peaje que tenemos que pagar, el rozamiento
que necesitamos para no despegarnos del asfalto en la autopista, el lastre para
no perder el control… y no nos gusta pagar peajes, ni perder energía con rozamientos
o lastres innecesarios cuando los beneficios llegan por dos vías: aumentando la
facturación o disminuyendo los costes. La redefinición de los objetivos de un
modelo de negocio en base a valores humanos, sociales, medioambientales… no
suele ir más allá de operaciones de imagen diseñadas por expertos de
comunicación y mercado; un ‘lujo’ reservado a las grandes corporaciones. Incluso
cuando se habla de energías renovables, se hace un discurso basado en la
capacidad para desarrollar tecnologías más eficientes y aumentar la producción
de megavatios. Competición y más competición sin reparar en límites ni consecuencias. El problema
es alimentar un monstruo cada día más tirano y más hambriento. La obsolescencia
apenas si se cuestiona, como si nos recordase nuestra propia fragilidad.
Nunca hablamos de la necesidad, de las necesidades reales de
las personas. La tercera R, Reducir, es la que se pregunta críticamente por la
sostenibilidad de nuestro planeta y nos pregunta radicalmente por nuestras
necesidades; pero paradójicamente este discurso es políticamente insostenible. La
vinculación histórica entre consumo, progreso y crecimiento económico, de la
forma tan perversa en la que se ha mantenido en todo el abanico del espectro
político, no solo no ha sido una solución sino que además se ha convertido en
nuestro mayor problema. Vamos corriendo sin saber a dónde ni para qué; pararnos
y cuestionar el crecimiento ilimitado parecería lo indicado si no fuera porque
la única solución real al cambio climático nos asusta más que la certeza de los
efectos de un arsenal atómico. Somos incapaces de pensar de otra manera y,
cuando criticamos el consumo, el problema siempre es el consumo de los demás,
nunca el nuestro.
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| Javier Tudela. Instalación. |
Como artista trabajo como un mozo de almacén, rodeado de
basura y dedicado a organizar y luchar contra la entropía de una gran
habitación de residuos acumulados durante los últimos años. Para algunas
actividades tomo el papel de un alquimista especializado intentando operar
sobre estos restos en el laboratorio de las estrategias de legitimación del
arte contemporáneo; para otras, analizando y documentando nuestra basura suplanto
a un arqueólogo del futuro excavando el terreno en busca de los restos de
nuestra cultura.
Sabemos que vivimos en un mundo global, que los recursos son
limitados y que nuestros basureros crecen incontrolables, que la fiesta disparatada
de la energía nos está enfermando con una gran resaca. No podemos seguir
confundiendo consumo y progreso con la excusa del crecimiento. El crecimiento
sostenible sólo es posible si nos miramos el ombligo y cerramos los ojos a las
necesidades de millones de personas presentes y futuras. La clave de la
sostenibilidad está en la reducción del consumo y en el cambio de mentalidad y
de proyecto. El desarrollo sostenible es el que asegura las necesidades del presente
sin comprometer las necesidades de futuras generaciones ¿A qué
esperamos? (JT)
A
Casa das Campás acolle o 9 de novembro a xornada ‘Eco-críticAs: palabras e
imaxes’
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